Entrega de Reconocimiento Pro Bono 2016: Discurso de Juan Francisco Torres Landa
dsc08719

Entrega del Reconocimiento Probono 2016 de Appleseed

25 de octubre de 2016

Juan Francisco Torres Landa R. Tec de Monterrey / Unidad Santa Fe

Es para mi un gran honor encontrarme esta noche entre ustedes y ser galardonado con este premio de tan alta consideración y plena trascendencia.   No me bastan palabras para trasmitirles la enorme satisfacción  que  se  puede  experimentar  al  momento  en  que organizaciones del calibre de Appleseed llegan a ver en la labor de personas como un servidor para considerarnos merecedores de este importante premio.

Quizá debamos empezar por señalar lo que es Probono porque para muchos el concepto puede resultar etéreo. Estamos hablando de un vocablo latín que significa por el bien. Nada podría explicar tan puntualmente qué es lo que se propone justamente con estas actividades altruistas, puesto que es simple y sencillamente hacer el bien al prójimo.

Es decir, procurar que tantas causas nobles que se encuentran en necesidad de atención puedan recibir la dosis de dedicación en tiempo, experiencia, recursos económicos, y en general la presencia para lograr allanar  obstáculos  y  resolver  problemas.  Para  las  personas  afectadas estas labores pueden significar la diferencia entre estar en paz y tranquilas o en absoluta desesperación.

Estamos hablando de los problemas de las personas que más cerca de lo que podríamos imaginar sufren por muchas carencias e injusticias. El trabajo pro bono así genera un impacto inmediato. Que mayor satisfacción puede sentir alguien que ver una sonrisa y un agradecimiento sincero de la persona a la que se le pudo resolver un problema que se presentaba como un obstáculo insuperable. Esto es el sentido de la ayuda al próximo.

Hemos  podido depositar  un granito de  arena  durante ya  más  de  una década dedicada a estas labores dentro de la sociedad civil, actividades que han sido posibles y han generado éxito en proyectos específicos por una sóla razón – el trabajo en equipo.

México Unido Contra la Delincuencia, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental y Unidos por el Arte Contra el Cancer Infantil son 3 de las más importantes entidades en sus áreas de impacto. Estas organizaciones de las cuales soy orgulloso miembro y ferviente participante, deben el éxito en sus resultados al equipo permanente del staff administrativo comprometido en que a pesar de tener que hacer un sacrificio salarial, lo compensan con la enorme satisfacción de estar en el frente de batalla para la resolución de problemas y en coadyuvar en conseguir un mejor destino para el país.

Para todas las personas que integran dichos equipos administrativos, operativos y de ejecución en MUCD, CEMDA y UNAC, mi más grande reconocimiento y absoluta solidaridad puesto que son ellos los verdaderos y meritorios receptores del premio que hoy recibo.

Por ello, desde este foro les pido a todos ustedes un enorme aplauso que seguramente escuchará cada uno de ellos como un estímulo para que nunca bajen la guardia y sigan dedicándose con el fervor, cariño y pasión con el que lo han venido haciendo desde hace muchos años. ¡Bravo! Y que ese ejemplo se multiplique.

Las asociaciones referidas tienen una basta diversidad de propósitos y objetivos (seguridad y justicia; prevalencia del derecho ambiental; y prevención  y  atención  de  cáncer  infantil).  Esa  notoria  diferencia  es resultado directo del enorme abanico de áreas en las cuales nuestro país está ávido de apoyo ciudadano. De hecho el punto a destacar es precisamente la cantidad prácticamente infinita de problemas que hay que atender en México.

Aunque tenemos un país con enormes privilegios en cuanto a situación geográfica, condiciones climáticas, abundancia de recursos naturales, extensión de litorales, y la calidad de los mexicanos, no todo es miel sobre hojuelas. El problema que quisiera destacar en este momento es el de la polarización social, mismo que se traduce en tener más de 52 millones de personas en condiciones de pobreza, 12 de ellos en pobreza extrema.

No  podemos  cerrar  los  ojos  ante  tan  lacerante  realidad,  misma  que impacta a personas que muchas veces están tan cerca como nuestro personal doméstico, empleados y también quienes viven en lugares no aptos en colindancia con quienes sí tienen un techo digno.

Hagamos todos un acto de consciencia profundo. En este momento de introspección debemos ser auténticos en reconocer que con dignísimas excepciones, la absoluta mayoría hemos sido terriblemente omisos en no solidarizarnos con nuestros conciudadanos para luchar por mejores condiciones de justicia, educación, salud, cultura, y trabajo. Son esos los pilares de una sociedad digna, y mientras exista una sola persona que no pueda tener un acceso real a dichos satisfactores, como colectividad estamos fallando.

No nos engañemos, esa misma falla por omisión es la que en otra faceta de nuestras vidas ha generado las condiciones para que en el caso de autoridades y partidos políticos tengamos el desastre que nos rodea hoy y que se manifiesta en niveles extraordinarios de corrupción, impunidad, injusticia e inequidad, y en muchos casos ya incluso de ingobernabilidad.

Tenemos  que  reconocer  que  hemos  fallado  ante  nuestros  pares  y  la nación. La cómoda postura de “mientras no me afecte no me importa” es lo que nos ha llevado a lo que vemos hoy en día. Esa falaz actitud explica el cúmulo  de  problemas  que  tenemos  con  nuestros  gobernantes,  pero también con toda esa masa poblacional que simplemente está al descubierto porque no ha tenido los privilegios que otros gozamos desde que nacimos.

La sensación desde la sociedad civil es que sí existe un importante despertar, uno que permite no solamente ya hablar puntualmente de los problemas por los que atravesamos y ponerle nombre y apellido a los culpables, sino también el de articular y participar en acciones de solución.

Justamente hablando de la labor que a la ciudadanía le corresponde, hay que destacar y pediría el compromiso de todos y cada uno de ustedes, en el sentido de que a diferencia de las autoridades, los ciudadanos tenemos obligaciones atemporales. Es decir, nuestros deberes no están sujetos a un lapso político o a un plazo de extinción.

Nuestra labor de observar y actuar para generar un mejor entorno, en particular respecto de los que menos tienen, es una tarea permanente. Los que gozamos de privilegios debemos regresar muchos de esos beneficios justamente a través de una dedicación plena a estas tareas de solidaridad con nuestros conciudadanos. Se traduce así en la subsidiariedad o en algunos casos substitución de lo que las autoridades o no pueden o no quieren hacer.

Ese clamor respecto de la necesidad de un mayor involucramiento en una acción subsidiaria y de cuidado para los millones de mexicanos que hoy en día sufren vejaciones y condiciones no idóneas para su desarrollo pleno personal y profesional, deben ser la meta permanente de todos los que podemos de una u otra forma dedicar parte de nuestro tiempo y recursos para atenderlos.

Dentro de esa enorme complejidad de necesidades al gremio jurídico nos toca una buena parte de absorber las cargas respectivas. Para nadie debe ser  extraño  o  desconocido  que  en  nuestro  país  existen  innumerables casos de injusticias que solamente se pueden resolver mediante la intervención y cumplimiento del estado de derecho y de vigencia de una cultura de legalidad.

Esas que deberían ser dos máximas sin excepción alguna para todos los ciudadanos de esta enorme nación, lamentablemente advertimos que son en muchísimos sentidos la excepción. Nada lacera más y limita de mayor forma la paz y la tranquilidad de nuestra población, es decir, de todos nosotros, que la carencia de condiciones que nos permitan saber que la ley es el cúmulo de reglas que nos hemos fijado como base de una sana convivencia social. Y además, que ante su incumplimiento, deba existir necesariamente la aplicación de sanciones ejemplares que inhiban el número de casos en que las mismas no son acatadas.

Ese es el mundo ideal al que aspiramos todos los ciudadanos que estamos involucrados en estas tareas de mejora en las condiciones de seguridad y justicia en el país y en las que el estado de derecho y la cultura de legalidad son dos bastiones que ameritan toda nuestra dedicación y compromiso.

Hoy  quizá  tenemos  como  nunca  un  reto  formidable  en  materia  de impunidad y corrupción, las dos células cancerígenas que amenazan con seguirse expandiendo y afectando la viabilidad de México. Todas las acciones que realicemos dentro y fuera de la comunidad jurídica y por ello me refiero a todo ciudadano, deben tener como premisa básica el nunca apartarnos de la ley y de asegurarnos que nuestros hijos y quienes nos rodean, sepan que pueden contar con nosotros por tener una elemental congruencia. Nosotros exigir el cumplimiento porque somos quienes avalamos y propalamos su observancia. No existen deberes a medias, y no puede haber por lo mismo ciudadanos que no sean congruentes de tiempo completo.

Así las cosas, yo haría un llamamiento en este foro tan importante para que renovemos  y rescatemos de raíz el compromiso que tenemos de atacar los problemas que hoy en día tienen al país en una encrucijada brutal de violencia, impunidad, inseguridad, e injusticia.

No se trata de dramatizar, sino de abrir los ojos y reconocer que nos encontramos ante retos formidables por el abandono que se ha dado durante muchos años y en el cual autoridades han podido abusar para no servir, sino servirse de sus puestos. En ese sentido tenemos una ciudadanía   en   la   que   no   hemos   sabido   ser   lo   suficientemente demandantes y contestatarios para no permitir semejante nivel de adulterio en el ejercicio del servicio público.

Es reconfortante saber que la presión ciudadana y el activismo social ha venido creciendo en forma importante en los últimos años. Sin embargo, es aún insuficiente para todos los retos y problemas que la nación enfrenta y que aparecen en forma cotidiana en todos los medios informativos. El pasado no se puede modificar. Por ello, nuestro compromiso debe ser con el presente y un futuro que revista una mejor perspectiva.

La ciudadanía debe ser implacable en exigir que las autoridades dentro de sus limitaciones e ineficiencias no puedan seguir distrayendo tiempo y recursos que no estén directamente vinculados con la atención de las causas de raíz que detienen la sana marcha de la nación y su población.

Insistimos que los puntos fundamentales son fortalecer justicia, trabajo, educación, salud y cultura y a la vez atacar las famosas tres íes que tanto laceran: impunidad, injusticia e inequidad. En estos rubros no puede haber sino una enjundia permanente en la cual todos hagamos lo que nos corresponda. Ya basta de vivir en la oscuridad y la simulación.

Debo señalar que además de lo ya expuesto y por si no fuera suficiente, tenemos una encrucijada mundial con incertidumbre como común denominador. La salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea, la insospechada y problemática elección presidencial en los Estados Unidos, el inacabado proceso de paz en Colombia, el creciente triunfo electoral de fuerzas radicales en países europeos, la polarización de la riqueza en prácticamente todo el mundo, etc.  Grandes retos y enigmas.

Todos estos son factores en los cuales vemos grandes problemas que requieren de grandes soluciones. Hoy como nunca el compromiso con la verdad, la comunicación transparente, la actividad nítida de la ciudadanía y el compromiso permanente con la ley parecen ser la única medicina real para  evitar  que  estos  trastornos  generen  enfermedades  con consecuencias lesivas o incluso letales. A nosotros nos toca desde nuestra trinchera mejorar lo que se encuentra a nuestro alrededor y en ese sentido nuestro país requiere de ciudadanía comprometida que no se doblegue a pesar del oleaje que en muchas ocasiones viene más allá de nuestras fronteras.

El entusiasmo que genera poder apoyar en pequeñas dosis pero con grandes impactos a una nación llena de enormes diferencias e injusticias, tiene que ser el combustible para que muchos más podamos intervenir y generar esa enorme satisfacción de ser parte de la solución y redoblar nuestro compromiso para hacer cada día más.

Los convoco a todos ustedes a que seleccionen la causa con la cual se sientan con mayor afinidad y la apoyen con su tiempo, dinero y/o entusiasmo. De hecho no deben dudar ni un segundo en que pueden incluso generar nuevos grupos que se dediquen a objetivos hoy desatendidos.

La realidad de las cosas es que temas en los cuales podamos intervenir, abundan, y frente a lo que sucede en otros países nos encontramos sumamente rezagados en el número de personas que se dedican a estas tareas y los recursos que se aportan para las mismas.

Reconozcamos que somos una nación en que la vocación altruista ha sido muy limitada y de que el camino por andar es todavía de enormes dimensiones. La labor y el reconocimiento que hoy hace Appleseed debe ser el catalizador para que se multipliquen los esfuerzos y proliferen las ayudas para tan nobles causas que hoy se encuentran sin atención.

Así como ha habido momentos espontáneos como es el caso de los terremotos de 1985 en el cual la ciudadanía mexicana brilló por su solidaridad, es ese mismo espíritu de apoyo y de irrestricto sacrificio por otros  que  nos  gustaría  existiera  de  tiempo  completo.  Sabemos  que tenemos  la  capacidad,  la  voluntad  y  que  a  diferencia  de  lo  que escuchamos no somos culturalmente ineptos o amantes de la ilegalidad.

No, muy por el contrario, somos una nación en la cual se respira y se aspira con gran fervor a corregir la ruta y tener un país en el cual la justicia, la seguridad y la legalidad sean las normas principales de convivencia. En nosotros descansa y en nadie más asegurarnos que ese sea el destino que nos espera a nosotros y a nuestros hijos.

No podemos marginarnos de esta enorme responsabilidad y afortunadamente contamos con una abrumadora mayoría que justamente somos los ciudadanos de bien que vamos a empujar en forma permanente y oportuna para dejarle a nuestros hijos una nación fuerte, justa y en paz. No dudemos ni un segundo que ese es el destino que nos espera pero tampoco demoremos en comprometernos con el mismo porque de ello depende su concreción.

En este terreno de los compromisos yo les diría que hay que ser increíblemente críticos respecto de aquellos servidores públicos que no cumplen con sus obligaciones derivadas del contrato que celebramos con ellos en los procesos electorales y de selección.

Pero con esa misma convicción debemos ser sumamente respetuosos y reconocedores de tantos y tantos otros que literalmente se rifan la vida por defendernos y buscar mejores condiciones para el país. El que generaliza se  equivoca  y  por  ello  debemos  siempre  buscar  a  los  aliados  de  las mejores causas para fortalecerlos y señalar puntualmente a quienes no compartan esa visión para que dejen de estorbar y en los casos en que así lo  ameriten  sean  sujetos  a  procesos  sancionatorios  incluyendo  los  de índole penal.

En  estos  rubros  debe  haber  igualmente  absoluta  implacabilidad empezando por la cúspide de la pirámide y todos los que de ahí sigan porque en este nivel de escrutinio no se pueden admitir excepciones en nivel alguno.

Gracias nuevamente por su presencia esta noche y por escucharme en estas breves reflexiones en las cuales va un gran contenido emotivo por el gran cariño que tenemos por esta enorme nación que nos vio nacer y en la cual tenemos depositadas nuestra confianza y esperanza.

La convicción ciudadana y el trabajo Probono es la trinchera desde la cual nosotros podemos luchar y aportar a ese fin último que todos tenemos en mente. Sumémonos más para que el efecto de remo e impulso pueda acelerar el paso y asegurarnos una mejor ruta ante las tormentas que se suscitan. El tiempo es ahora y requiere de nuestra intervención colectiva e inmediata.

No dejemos pasar un solo día puesto que los problemas lamentablemente se empeoran ante las omisiones o falta de efecto y esfuerzo grupales. Como dicen en el fútbol, “Sí se puede” y estamos seguros de que así de promisorio será el futuro de México. Es el momento y la oportunidad de rescatar nuestros valores y comprometernos para lograrlo.

Muchas gracias.  Muy buenas noches.

Nuestros Videos